ARMANDO OSSA OSSA


Vio la luz de este mundo en la alborada del siglo, en Copiapó, el 22 de mayo de 1906, tierra en la que bullía un intenso trajín minero en la búsqueda de nuevas vetas y derroteros para reemplazar las faenas desvanecidas del glorioso Chañarcillo.

Su progenitor dejó de existir cuando sólo tenía seis meses, por tanto, fue su madre, funcionaria de Correos y Telégrafos, la que debió batallar para mantenerlo y educarlo junto a sus dos hermanas y dos hermanos, todos los cuales lo precedieron a su muerte.

Por las funciones de su madre, vivió los primeros años en el Puerto de Caldera, tal vez sea la razón de por qué tenía tanta predilección por el puerto, donde concurría apenas el tiempo se lo permitía y donde pasó prácticamente los últimos meses de su vida.

Hasta 1918 hizo sus estudios primarios en el Liceo Alemán de Copiapó y en 1919 ingresó al Liceo de Hombres.

El traslado de su madre a Quillota lo incorporó a la enseñanza media del Instituto Quillota y durante los años 1922 y 1923 finalizó en el Liceo de Viña del Mar, rindiendo su Bachillerato para postular a la Universidad, puyes en su espíritu bullía desde largo tiempo el anhelo de ser médico. Había en él un afán natural de sanar esta humanidad que padecía tantos males físicos. Es así como en 1924 emprende la Carrera de Medicina en la Universidad de Chile, culminando en 1930 con el juramento de Hipócrates.

Hizo su internado de Medicina en el Hospital San Agustín de Valparaíso y allí ejerció hasta 1932, año en que retorna a su tierra natal sin moverse más de ella.

En esta ciudad se realiza en la profesión que anheló, derivando en la especialización de ginecólogo y con ellos ayudó a nacer a cientos de ciudadanos, sin perjuicio de ser médico de toda una población, en una época en que los galenos eran escasos y en que los médicos cumplían primero con la obligación moral de sanar a sus semejantes.

Doña Adela Matta Ruiz, nieta del patriarca Manuel Antonio, flechó al joven médico, y en 1936 contraen matrimonio, formando un hogar extraordinariamente unido y que la muerte ha separado una madrugada del sábado 7 de julio de 1984.

Su hogar estuvo permanentemente adornado por muchos sobrinos, pero no con un hijo propio. ¡Èl que ayudó a ver la luz a tantos niños! Tal vez esta situación de padre frustrado hizo que amara a los niños preponderantemente y fuera un guía de juventud sin ser maestro.

La medicina lo realizó, pues cumplió el anhelo de aliviar los dolores físicos, sin embargo, algo faltaba en su vida, y ello lo encontró cuando el 24 de agosto de 1938 ingresó a la Resp:. Log:. "ORDEN Y LIBERTAD Nº 3".

No hay forma de expresar lo que representó para Armando Ossa el pertenecer a la Orden y no hay forma de señalar lo que Ossa representó para la Orden en esta Región.

Fue un profundo estudioso de la simbología masónica, cupo captarla, entenderla y aplicarla en toda su extensión. Dentro de la Logia fue de una dedicación incondicional y ello lo llevó a ocupar los más importantes cargos en forma reiterada dentro de la institución.

Dedicó tiempo especial a investigar y reconstituir la historia de "ORDEN Y LIBERTAD Nº 3", y por lo mismo, gran parte de la masonería chilena. Fue el más grande impulsor de la expansión ideológica a través de la creación de organismos masónicos en Chañaral y Vallenar, en las que participó activamente.

El Dr. Armando Ossa fue motor indispensable en todo organismo de interés público y filantrópico. Son muchas las instituciones (varias de ellas desaparecidas) que contaron con su permanente hacer, ya sea para crearlas, mantenerlas o dirigirlas. Especial atención significó Colonias Escolares, pues se trataba de atender a niños desvalidos y allí puso, sin perjuicio de los organismos, sus energías, sus conocimientos y su profesión.

Aunque tardíamente, en mérito a sus destacado trabajo comunitario, la Ilustre Municipalidad de Copiapó, le otorgó una medalla de reconocimiento, el día 8 de diciembre de 1982, día aniversario de la ciudad.

Como todo hombre fue envejeciendo, pero como masón conservó una juventud que admiramos. Se adaptó a los cambios que naturalmente se van produciendo y no chocó ni tropezó con los jóvenes; por el contrario, los comprendió y se adaptó al hoy sin majadear con el ayer, como se escucha a menudo a viejos valores que no admiten cambios profundos.

El Dr. Armando Ossa no será olvidado y permanecerá presente en el recuerdo de todos quienes le conocieron, porque dejó huellas indelebles en cada uno de nosotros y en cada una de las cosas que lo rodearon.


Fuente: Extracto del discurso pronunciado por el V:.M:. H.G.G., con motivo del fallecimiento del Dr. Armando Ossa, y publicado en la Colección "Luz y Esperanza", en 1984, en la ciudad de La Serena.