ANTECEDENTES DE LA FUNDACION
DE LA LOGIA LAUTARINA
Autor,
Darío de la Fuente D.
Fuerte
como Imperio, pero teniendo poderosos enemigos, la Corona de España
trataba de mantener a sus colonias americanas en un cerrado aislamiento
ideológico y comercial. Un sacerdote ajeno al régimen
político aunque fuera reconocido como un ferviente católico,
un comerciante, un viajero, un contrabandista, podía ser
un portador de ideas peligrosas para la seguridad del dominio
hispano, "propietario" de la mayor parte del "Nuevo
Continente". Se estaban, sin embargo, produciendo notorios
cambios en el exterior de España. Europa mostraba síntomas
del proceso de la ilustración, se incentivaba el progreso
ideológico; se vivía en el siglo de las luchas ideologizantes
y algunos librepensadores y masones habían emigrado a las
tierras descubiertas por Colón. También hay que
considerar que en el extremo sur del continente americano, llamado
por entonces "Indias Occidentales", habían aparecido
gérmenes de franca rebeldía: Tupac Amarú,
en lo que fue el Tawantinsuyo; Lautaro, en el centro - sur de
Chile
había manifestaciones y se reavivaban los no
dormidos sentimientos libertarios
Funcionaban los Tribunales
de Justicia y también comenzó a hacerlo el Tribunal
del Santo Oficio, más conocido como "Inquisición" de tan oprobiosos recuerdos.
En
1772 se substanció en Lima el primer proceso iniciado contra
un residente francés: por "masón". El
despertar de las ideas naturalistas y libertarias sobrepasaron
las fronteras de Francia, se expandieron por Europa y comenzó
a entrar en efervescencia el pensamiento. Las colonias inglesas
de Norteamérica, dirigidas por notables masones, declararon
su Independencia dando nacimiento a Estados Unidos; estalló
la Revolución Francesa con su fuerza ideológica
y estos dos trascendentes hechos impactaron la mentalidad americana
preparando el camino del intelecto para las luchas independistas
de los países del Nuevo Continente.
En
las postrimerías del Siglo XVIII se produjo un continuo
tránsito de patriotas que se desplazaban entre América
y Europa que van elevando a la categoría de ideal la trilogía:
"Libertad", "Igualdad", "Fraternidad".
Algunos europeos vinieron a América, algunos americanos
se empapan en Europa de esos conceptos y absorben sus nobles ideales.
En
este sentido, el ejemplo más claro es en el ilustre general
venezolano Francisco de Miranda que se inició como "Hermano"
en 1870, en Virginia (EE. UU) y durante su permanencia en Europa,
más precisamente en Inglaterra, fundó en 1797 la
"Respetable Logia "Americana", activo taller en
el que se fueron iniciando en la vida masónica numerosos
destacados americanos que llegaban al Viejo Continente para continuar
estudios o para engrosar las filas revolucionarias. Miranda tuvo
una destacada participación en Inglaterra, Francia y España.
La "Sociedad de Lautaro" o "Logia Lautarina"
fue algo así como una filial española instalada
en Cádiz.
Fue
en el curso de la primera década del siglo XIX, en Londres,
donde vieron la Luz Masónica, concedida por el Gran Maestro
Francisco de Miranda, hombres que tuvieron una relevante participación
en la gestación y lucha por la independencia americana.
Entre ellos se contaron los chilenos Bernardo O"Higgins,
Juan Martínez de Rozas, José Gregorio Argomedo y
José Antonio Rojas; los ecuatorianos Carlos Montúfar,
militar (hijo del marqués de Selva Alegre) que después
estableció en Quito una Junta de Gobierno y hecho prisionero
en Tambo, fue fusilado en 1816; y Vicente Rocafuerte, político
y escritor que fue luego Presidente del Ecuador; el político
y escritor hondureño José Cecilio del Valle; el
cubano Pedro José Caro; el mexicano Servando Teresa de
Mier, sacerdote dominico; Antonio Nariño, jefe en Bogotá
del grupo intelectual que participaba del pensamiento liberal
de su tiempo, fue General y uno de los primeros caudillos de la
guerra de la independencia americana.
También
bajo la maestría de Miranda, vieron la Luz Masónica
los argentinos Bernardo Monteagudo, Mariano Moreno, Carlos María
Alvear y José de San Martín, como, asimismo, esas
grandes figuras de los primeros años republicanos de Sudamérica
que fueron Simón Bolívar y Andrés Bello.
Fueron éstos y otros
preclaros hombres de la época los que, habiendo absorbido
en lo más profundo de su ser las lecciones de Francisco
de Miranda a favor de la Independencia de los países americanos,
lucharon por la instauración de nuevos estados en los territorios
coloniales de España y por su accionar, en forma paralela
nacieron las primeras organizaciones masónicas de Sudamérica.
Fuente: Artículo Publicado
en Diario Atacama, el martes 13 de mayo del 2.003.
.