En su visita a Copiapó

Gran Maestro preocupado por
la crisis que se vive en el mundo


" Manifestó su voluntad de abrir la imagen de la Orden a la comunidad con el fin de divulgar sus valores y constituirse en un antecedente ético a nivel mundial".

Autor: Feliciano de Ulloa.

El Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, V:.H:. Juan José Oyarzún, con motivo de la celebración de los 145 años de la R:.L:. "Orden y Libertad" Nº 3, de esta ciudad, ofreció una conferencia de prensa en la que dio a conocer que dentro de su mandato, una de sus tareas prioritarias era "abrir la imagen de la Orden y divulgar los valores que nos caracterizan para llegar a constituirnos en un antecedente ético a nivel mundial".

Añadió que la Masonería de nuestro país estaba preocupada por las crisis de valores existentes, por la corrupción, el terrorismo, el exceso de materialismo, individualismo y el afán de las personas por ser valoradas por lo que tienen y no por lo que son.

Destacó el Gran Maestro que dentro de la historia de la Masonería en nuestro país, ésta había participado en forma directa y decidida en acciones dirigidas hacia el bien común, desde los albores de la Independencia "Cuando ser masón era un pecado mortal, sin embargo, tuvimos en nuestras filas a personajes ilustres como nuestros Padres de la Patria y entre ellos la figura de Camilo Henríquez, quien fundó "La Aurora de Chile", y más adelante hemos estado presentes principalmente en la educación y en la creación de organizaciones que sirvan a la comunidad toda".

Respecto al tema de la educación, nuestro Gran Maestro mostró su preocupación por lo que está ocurriendo en nuestro país y abogó especialmente para que la educación no sea con fines de lucro, sino que se convierta en un verdadero apostolado que permita que las nuevas generaciones ser ciudadanos virtuosos, ilustrados y concientes de la necesidad de contar con la libertad, igualdad y fraternidad que les permita constituirse en verdaderos aportes para la humanidad.

Respecto a la situación mundial que se vive en nuestros tiempos, el V:.H:. Juan José Oyarzún manifestó "La globalización nos ha cambiado los cuatro jinetes del Apocalipsis, que eran la guerra, el hambre, la peste y la muerte, hoy son la corrupción, la drogadicción, el fundamentalismo y el terrorismo... por eso estamos preocupados por el futuro. No nos gusta la gente egoísta, que muestra un exceso de materialismo, nos preocupa la miseria, la farandulización de los medios, las malas relaciones de los países, por eso debemos ser los adalides de la revolución espiritual".

Consultado sobre cómo había apreciado la labor cumplida por "Orden y Libertad" Nº 3, considerando que se trata de una de las Logias fundadoras de la Gran Logia de Chile, señaló "La encuentro en un muy buen pie y esta apreciación se avala en el conocimiento que tengo de esta zona y del accionar de la Logia. Recordemos que en el año 1945 estuve matriculado en el Liceo de Hombres de Copiapó y por varios años viví en esta ciudad de la que tengo muy gratos recuerdos. Por eso que venir a Copiapó es decir que "nunca es largo el camino que lleva a la casa de un amigo".

Destacó el trabajo que ha desarrollado Orden y Libertad en estos 145 años, como también el accionar de cada uno de sus integrantes en este largo caminar masónico. Sin embargo, también dejó una tarea al señalar que si Copiapó sobrepasaba los 150 mil habitantes "es necesario que haya una tercera Logia, aparte de la de Caldera y ésta es una tarea que dejo en esta visita".

Reiteró sus deseos de apertura de la masonería "e invitamos a la gente a compartir de nuestras actividades".

En horas de la noche, se realizó una Tenida de Primer Grado, la que contó con la asistencia de grandes dignatarios, Venerables Maestros de las Logia Nº 1 de Santiago y Nº 4 de Valparaíso, además de las restantes de la región, a los que sumaron más de un centenar de hermanos que fraternalmente compartieron el discurso principal de nuestro Gran Maestro, quien reiteró los conceptos vertidos con relación al nuevo rumbo que le está dando a la Francmasonería Chilena y la necesidad de proseguir cultivando los valores que nuestra Orden nos inculca.